Busquemos juntos

Les compartimos la crónica «Busquemos Juntos» escrita por Rodolfo Paiz.

La mayoría de discusiones sobre problemas, o ejercicios buscando soluciones, se convierten en una pugna de «una contra otro». Hay una mejor forma de buscar soluciones: juntos.
Man and woman working on a drawing together. Photo by cottonbro from Pexels.
 Dos hermanos frustrados
“¡Es que no son la misma cosa! No. No puede ser así: Martina está equivocada. O tal vez — aunque nunca hubiera pensado que ella haría algo así — tal vez simplemente está tratando de sacar ventaja.”

Herman estaba tan frustrado que una vena le palpitaba visiblemente en la frente. A pesar de semanas de diálogo, la propuesta de Martina le parecía tan ilógica que estaba comenzando a dudar hasta de los motivos y ética de su hermana. Por su cuenta, Martina estaba igualmente alterada:

“No puedo creer que se traten de aprovechar de mí de esta forma, y me duele en el alma. Dediqué 15 años de mi vida a nuestra empresa y he generado muchísima riqueza para la familia: ¿y ahora me quieren bajar de sueldo a una fracción del anterior? ¡No hay justicia en eso!”

Martina estaba a punto de dejar su puesto como Presidente Ejecutiva (CEO) de la principal empresa de la familia, una joya de transporte y logística con 15,000 empleados y renombre en toda Latinoamérica. Pasaría a tomar las riendas de la oficina familiar, donde estaría a cargo de la estrategia familiar, de supervisar todos los negocios, y de velar por la familia y su patrimonio.

Todos apoyaban el plan, pero había un problema: la compensación. Martina exigía el mismo sueldo que ganaba antes como CEO, un monto cinco veces mayor de lo que la familia consideraba apropiado para el puesto. Ante tal discrepancia, no lograban avanzar.

Durante sus reuniones individuales con Luisa, nuestra especialista en oficinas familiares, ambos habían hecho la misma pregunta: ¿quién tiene la razón?

 Nuestros sesgos cognitivos
Todos quisiéramos pensar que somos razonables, justos, y sabios; que tomamos en cuenta toda la información disponible y múltiples puntos de vista para cada decisión; y que equilibramos adecuadamente riesgo contra retorno, el deseo de ganar contra el miedo a perder.

La realidad es otra: necesitamos muchos “atajos” mentales para funcionar efectivamente en la vida, y esto crea sesgos que afectan nuestras decisiones. Estos sesgos incluyen:
Anclaje: números o parámetros que escuchamos afectan nuestras decisiones
Disponibilidad: si podemos pensar fácilmente en ejemplos, sobreestimamos la probabilidad que algo suceda
Sustitución: cambiamos/reducimos una pregunta difícil por otra más simple para poder decidir con rapidez y confianza
Optimismo: sobreestimamos la probabilidad que las cosas salgan como queremos
Aversión a pérdida: tenemos mucha mayor motivación para evitar perdidas que para lograr ganancias
Enmarcado: nuestra respuesta a la pregunta depende de cómo se presenta/describe la pregunta.
 ¡Y varios otros! Estos sesgos son una parte profunda y real de nuestra psicología como humanos: todos los tenemos, nos afectan mucho más de lo que creemos, y sin darnos cuenta de cómo sucede. Pero reconocerlos y conscientemente considerarlos nos permite aprovechar sus beneficios mientras minimizamos el daño que nos pueden hacer.

Nota: Mi discusión favorita de cómo pensamos es “Thinking, Fast and Slow» de Daniel Kahneman (en Books & BooksBarnes & Noble, y Kobo). Este libro es una obra magistral de Kahneman, psicólogo de renombre mundial y ganador del Premio Nobel en Economía, que logra ser comprensible para quienes no son profesionales de salud mental.

 El sesgo de Martina y Herman
El choque entre ellos venía del sexto sesgo (”enmarcado”) mencionado arriba, donde la forma en que se plantea un tema afecta cómo lo vemos.

Herman consideraba justa una compensación correspondiente al puesto. Si un arquitecto o abogado entrega pizzas en su tiempo libre para generar más ingreso, recibe el pago que reciben todos los repartidores de pizza, no lo que cobra por consejo legal.

Martina consideraba justo que la familia, habiendo pagado cierto valor por su tiempo y contribución como CEO, le pagaran el mismo valor por cualquier tarea que le asignaran. A sus ojos, si la familia quería que ella hiciera un trabajo diferente, era porque valoraban la contribución de ELLA, no porque ella estuviera compitiendo con otros por ganarse una posición.

Ambos querían ser justos y ambos tenían razón, según el marco que cada uno estaba usando para analizar la situación. Estas diferencias de marco no siempre se pueden eliminar. El secreto de la solución está en reconocer que el sesgo existe, y manejarlo.
 ¿Cuál es la solución?
Nuestro prime consejo al hablar de resolver problemas es siempre que “busquemos juntos”. Con esto recalcamos que todos estamos del mismo lado y buscamos juntos la mejor solución, a diferencia de una dinámica antagónica de “uno contra otro” donde todos intentan convencer a los demás que su idea es la mejor.

Si A y B luchan por convencerse uno al otro, pueden pararse peleando, no llegar a ningún acuerdo, e incurrir en grandes pérdidas. Pero si A y B “buscan juntos” la mejor solución, pueden evaluar las ideas de ambos y las de terceros, y hasta combinaciones de varias ideas, y ambos “ganan” al final cuando deciden juntos qué hacer. Nadie “pierde” y el riesgo de conflicto destructivo es muy bajo. Reconocer y manejar los sesgos que tenemos todos es una parte importante de colocarnos todos del mismo lado para buscar juntos.

Lo que haya hecho esta familia en particular no es importante. Como siempre decimos: no hay respuestas universalmente correctas. Lo importante es aprovechar las mejores prácticas demostradas, y los mejores conocimientos disponibles, para encontrar la MEJOR respuesta para esta familia/situación/momento.

Algunas familias le ofrecerían a Martina el sueldo que corresponde al nuevo puesto y dejarían que ella decida si quiere aceptar este nuevo rol o prefiere maximizar su ingreso buscando otras oportunidades. Otras familias le pagarían más a Martina que a un externo porque valoran mucho que un miembro de la familia desempeñe ese papel.

Esta dinámica aplica para optimizar resultados ante cualquier problema o decisión. Cada problema o reto, para cada familia/empresa/sociedad, en cada situación y momento, es único. Busquemos juntos la mejor solución.

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