La Paradoja Stockdale

Compartimos «La Paradoja Stockdale», escrito por el experto en temas de empresas familiares Rodolfo Paíz.                                                                                                      

Defiant for Sunday Here are before and after pics of James Stockdale, who led all the POWs during their years of confinement. You can see how rapidly he’s aged.

El libro “Good To Great”, de Jim Collins (en Books & BooksBarnes & Noble, y Kobo) es parte de mi colección de lecturas fundamentales (tesoros para los negocios y para la vida, que recomiendo a cualquiera). Collins y un equipo de 20 investigadores dedicaron 15,000 horas a encontrar empresas que se transformaron de mediocres a fantásticas y cuyos retornos triplicaron los del mercado bursátil general durante los siguientes 15 años.

Solo 11 empresas calificaron. Para cada una, el equipo encontró una empresa similar que intentó la misma transformación y tuvo éxito inicial, pero que no pudo sostenerlo. El proyecto del libro no fue validar teorías preexistentes, sino buscar empíricamente patrones y características compartidas entre ellas. Entre sus lecciones está la «Paradoja Stockdale», la aparente contradicción de enfrentar la realidad de hoy sin perder la fe en mañana.

El Almirante James Stockdale, prisionero de guerra de mayor rango en la Guerra de Vietnam, fue detenido y torturado en el notorio “Hanoi Hilton” durante 2,713 días (casi 7.5 años) donde fue un líder inspirador para los demás prisioneros con una historia increíble. Parafraseando los comentarios de Stockdale a Collins:

“Yo sobreviví porque nunca dudé que saldría de ahí, que regresaría a casa y que esa experiencia me fortalecería. Quienes no sobrevivieron fueron los optimistas, que creían que seríamos liberados antes de Navidad… luego de Semana Santa… luego de Thanksgiving… luego de Navidad otra vez… y eventualmente murieron de decepción y de corazón roto.

“Ésta es una lección muy importante. Nunca puedes confundir la fe que prevalecerás al final — una fe vital que no puedes perder — con la disciplina de enfrentar los hechos brutales de tu realidad actual, sean los que sean.”

No solo enfocarse en la realidad de hoy.

No solo enfocarse en una visión positiva del futuro.

¡Ambas, y juntas!

Ésta es una de las verdaderas claves del éxito. Es imposible cambiar nuestra realidad de hoy si no la vemos con total honestidad y la entendemos a cabalidad — sin racionalizar las cosas que no nos gustan, ni defendernos de nuestros posibles errores o fallas, o sin caer inconscientemente en el sesgo de confirmación donde buscamos información que confirma nuestras creencias y descartamos los datos que no nos convienen. El realismo extremo, y la búsqueda sin tregua ni misericordia de todas las aristas incómodas de la realidad en que vivimos, es esencial.

Pero también es imposible viajar del Punto A en donde estamos hoy, a cualquier Punto B del futuro, si no podemos ver y articular qué es y dónde está ese destino. El optimismo, la fe, y un pensamiento positivo sobre el futuro son igual de esenciales. Sin destino, no hay viaje.

Aunque muchos lo crean así, esto no es una contradicción o dicotomía. Es simplemente la dualidad de pensar en dos temas diferentes al mismo tiempo, y darle a cada uno el tratamiento que requiere. Esa dualidad nos permite constructivamente trazar un camino de A hacia B, paso a paso, y luego ejecutarlo.

Tal vez lo más importante de todo es que esta dualidad nos permitirá afinar el camino durante el viaje, ajustando nuestros pasos a como vaya cambiando nuestra realidad. Tener una gran visión no es garantía del triunfo: poder ver la realidad y trazar un nuevo camino al futuro es mejor.

Ejemplos

En nuestro trabajo como “ángel guardián” de familias empresarias, literalmente todas las semanas vemos ejemplos donde las crisis de familia o negocio son causadas por no poder aplicar la Paradoja Stockdale a cabalidad:

1. El patriarca de una familia pasa de los 70 años. No está cómodo con la forma en que la tecnología ha cambiado su negocio, con los mercados digitales, o con el trabajo descentralizado. Su apetito de riesgo ha bajado mucho, y la empresa es ahora menos ágil que sus competidores: pero ni él, ni la familia, tienen la cultura de hablar con franqueza (y compasión, por favor) de esta realidad. Aunque todos comparten una visión del futuro, no saben cómo enfrentar los hechos de hoy, y no pueden cambiar una realidad que no logran discutir.

2. Una familia empresaria arranca un proceso de transición generacional en la gerencia de sus negocios, pero la generación mayor (60-80 años) y sus sucesores (35-55 años) no pueden llegar a un acuerdo común sobre la visión del futuro, o sobre las reglas del juego (gobernanza) con las cuales integrarán los intereses diversos de todos. Todo proceso de sucesión depende de poder detallar cómo llegarán de Punto A a Punto B, pero no se puede definir el Punto B ni el camino para llegar a él si no podemos tener conversaciones francas (y respetuosas, por favor) sobre nuestros diferentes puntos de vista y prioridades.

3. Ante la pandemia actual de COVID-19, los dueños de una cadena de restaurantes se consuelan constantemente a sí mismos que «todo regresará a la normalidad». Tienen miedo de imaginar un futuro muy diferente al pasado porque eso representa también admitir la posibilidad que su modelo de negocio previo ya no sea viable y tengan que enfrentar el (en su mente) enorme riesgo de reinventarse cuando han hecho todo «con su tradición» por tres generaciones.

La Paradoja Stockdale debemos aplicarla en nuestra vida personal, en nuestras familias, en nuestras empresas, y en nuestras sociedades. Es una de las herramientas más valiosas que conozco, y el simplemente recordarnos de ella puede ayudar a que una conversación difícil sea menos confrontativa. No estamos buscando quién tiene razón: estamos buscando entender la realidad, imaginar un futuro mejor, y descubrir un camino que nos lleve a él.

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