8 Estrategias para manejo de Conflictos en Empresas Familiares

8 Estrategias  Para El Manejo Del Conflicto Durante Las Reuniones Familiares
EDICIÓN SEMANAL • MAYO 16, 2018

A continuación compartimos un artículo acerca de las estrategias del manejo de conflicto en las reuniones de empresas familiares, escrito por la Dra. Mariana Martinez, la cual podrán escuchar en el 7° Foro Internacional de Empresas Familiares.

Información del 7°Foro Internacional de Empresas Familiares

Las reuniones familiares representan un reto para los consultores de
empresas familiares. Durante estas reuniones, además de tener una tarea
específica en su área de especialidad (legal, financiera, filantropía,
organizacional, etc.), necesitan manejar el conflicto que frecuentemente
surge cuando se abordan temas de relevancia para la familia. El conflicto
se define como oposición o desacuerdo (1). Surge cuando, frente a
diferencias de opinión, unos intentan cambiar los sentimientos,
pensamientos o comportamientos de otros. El conflicto también surge
cuando una persona necesita algo de la otra persona, y al no conseguirlo
intenta, a veces por la fuerza, hacerlo acceder a su demanda.

Todas las familias tienen momentos o temporadas en las que
experimentan más o menos tensión, dependiendo de las presiones a las
que están sometidas. Una familia relajada es un organismo muy distinto a
esa misma familia tensa. Cuando el estrés es elevado, las personas
disminuyen su capacidad para pensar de manera clara, pausada y flexible y
los conflictos son más frecuentes. Por el contrario, la familia relajada es
menos vulnerables a los conflictos y sus miembros son más capaces de
tomar mejores decisiones (2)(3). Es por esta razón que el consultor
requiere saber manejar los procesos emocionales durante las reuniones
familiares de tal forma que la familia se ubique en un estado propicio para
la reflexión. El consultor necesita asegurar que el conflicto no se convierta
en un obstáculo para el logro de los objetivos de dicha reunión.

Las reuniones familiares representan un reto para los consultores de
empresas familiares. Durante estas reuniones, además de tener una tarea
específica en su área de especialidad (legal, financiera, filantropía,
organizacional, etc.), necesitan manejar el conflicto que frecuentemente
surge cuando se abordan temas de relevancia para la familia. El conflicto
se define como oposición o desacuerdo (1). Surge cuando, frente a
diferencias de opinión, unos intentan cambiar los sentimientos,
pensamientos o comportamientos de otros. El conflicto también surge
cuando una persona necesita algo de la otra persona, y al no conseguirlo
intenta, a veces por la fuerza, hacerlo acceder a su demanda.

Todas las familias tienen momentos o temporadas en las que
experimentan más o menos tensión, dependiendo de las presiones a las
que están sometidas. Una familia relajada es un organismo muy distinto a
esa misma familia tensa. Cuando el estrés es elevado, las personas
disminuyen su capacidad para pensar de manera clara, pausada y flexible y
los conflictos son más frecuentes. Por el contrario, la familia relajada es
menos vulnerables a los conflictos y sus miembros son más capaces de
tomar mejores decisiones (2)(3). Es por esta razón que el consultor
requiere saber manejar los procesos emocionales durante las reuniones
familiares de tal forma que la familia se ubique en un estado propicio para
la reflexión. El consultor necesita asegurar que el conflicto no se convierta
en un obstáculo para el logro de los objetivos de dicha reunión.

Las diferencias de opinión, los puntos de vista encontrados, incluso las
discusiones acaloradas, no son el problema. El problema es cuando las
emociones obstruyen la capacidad para encontrar soluciones. En este
sentido, una de las tareas del consultor es ayudar a reducir la tensión
durante las reuniones familiares, y para ello puede poner en práctica las
siguientes estrategias:

1. Modular la reactividad emocional. Los seres humanos somos muy
sensibles a las señales que percibimos de otros, especialmente de nuestros
propios familiares. Una mirada, la postura corporal, la proximidad física o
el tono de voz genera una reacción emocional inmediata (4). Para modular
la reactividad el consultor puede pedir que cada participante se dirija
directamente a él minimizando la interacción entre ellos. Después de
escuchar a uno de los miembros de la familia y hacerle algunas preguntas
para que externe su opinión, se pasa a otro miembro de la familia y se
hace lo mismo generando un diálogo de uno a uno entre el consultor y un
miembro de la familia. Después de escuchar a varios se pregunta a otros
qué pensaron mientras escuchaban al primero (5). Esta estructura favorece
que, por un lado, quien está hablando se dirija directamente al consultor
de la manera más articulada posible, y por el otro, que el que escucha lo
haga sin estar preocupado de la respuesta inmediata que deberá ofrecer y
por lo tanto puede ponderar mejor lo que ha escuchado.

2. Cambiar el foco de atención. Cuando un asunto genera demasiada tensión
se pueden observar manifestaciones características de reactividad como
son buscar culpables, elevar el tono de voz, desinteresarse de la
conversación, o tener “visión de túnel”. En este punto es recomendable
cambiar por unos minutos el foco de atención. Esto puede hacerse a base
de preguntas sobre aspectos relacionados con tema pero que tengan
menos carga emocional (6). Esto ayuda a las personas a regular los niveles
de ansiedad y a ser capaces de volver al asunto con mayor calma.

3. Mantener una visión amplia del problema. Cuando las emociones
dominan el estado de ánimo se tiende a simplificar realidades que por
naturaleza son complejas. Simplificar es un mecanismo que ayuda a tomar
decisiones rápidas, especialmente cuando se trata de situaciones de
peligro (real o imaginado), pero esta estrategia no permite considerar
varios factores de forma simultánea (7). El consultor, por medio de
preguntas de naturaleza amplia, invita a la familia a retomar una
perspectiva más holgada que les permita considerar múltiples aspectos
del problema que están discutiendo. Preguntas como ¿De qué manera
surgió el problema y en qué contexto?, ¿Quiénes están involucrados en el
asunto?, ¿Cuál el impacto de una u otra decisión en otras personas o
grupos?, estimulan el concentrarse en comprender con mayor profundidad
el asunto a resolver y alejarse de las fricciones del momento.

4. Concentrarse en los hechos. Cuando las personas se encuentran alteradas
la apreciación de la realidad se vuelve más subjetiva y por lo tanto más
conducente a generar conflictos. Si el consultor es capaz de centrarse en
los hechos más que en la interpretación de esos hechos, como por ejemplo
en las intenciones, las motivaciones y las suposiciones, favorece la
objetividad requerida para abordar temas delicados con mayor sustento en
la realidad. (8)

5. Reconocer las emociones, pero no centrarse en ellas. Las emociones son
una buena fuente de información sobre lo que pasa dentro de las personas
y en sus relaciones. Por un lado, ignorarlas solo genera mayor irritación,
pero por el otro centrarse en ellas tiende a exacerbarlas. Identificar los
sentimientos en la familia y dar espacio para que cada individuo pueda
expresarlos es importante. Igualmente, importante es favorecer que la
persona no se pierda en el mundo emocional y que pueda retener activas
las funciones intelectuales. (9) Por ejemplo, “Veo que para usted ha sido
doloroso no sentirse reconocido por el trabajo que ha hecho en la
empresa, ¿cuándo comenzó a sentirse de esta forma?” o “Se siente enojada
porque percibe que esto que sucede es injusto. ¿quién más en esta familia
cree usted que también se siente enojado?”. Este tipo de preguntas
reconoce y valida la experiencia de la persona, pero la lleva a continuar
con una conversación productiva de exploración.

“CUANDO EL ESTRÉS ES ELEVADO, LAS
PERSONAS DISMINUYEN SU CAPACIDAD
PARA PENSAR DE MANERA CLARA,
PAUSADA Y FLEXIBLE Y LOS CONFLICTOS
SON MÁS FRECUENTES. ”

6. Interesarse por la situación y por la familia. Una actitud de curiosidad
genuina por parte del consultor invita a que los miembros de la familia
pasen de la frustración e impotencia que alimenta los conflictos a tener
una actitud de interés que contribuye a activar las habilidades
intelectuales conducentes a la resolución de problemas. Si una persona
puede interesarse en entender cómo surgieron las diferencias, a qué
responden, en qué consisten esas diferencias, a dónde los llevaría una u
otra decisión, etc. se pierde el énfasis en intentar convencer al otro del
propio punto de vista y la atención se dirige a volverse un “experto” en el
tema, lo cual cambia el tono de la reunión para convertirse en una más
productiva. (10)

7. Mantener presentes los objetivos de la familia. Cuando en una reunión
familiar el consultor observa que la conversación empieza a desvirtuarse y
el conflicto surge, una forma de regresar a un diálogo más productivo es
recordar cuáles son los objetivos que tiene la familia y cuáles son los
objetivos de esa reunión en particular. Hacer referencia a los objetivos que
los ha convocado es una forma rápida de retomar una dirección más
constructiva (11).

8. Promover la individuación. Esta recomendación puede parecer contraria a
los esfuerzos encaminados a llegar a consensos, pero no es así. Una
conversación en la que cada individuo puede expresar su propia voz y que
dé lugar a que coexistan puntos de vista divergentes, es el primer paso
para llegar a consensos. A veces los conflictos en la familia surgen porque
las posturas que se toman tienen más que ver con oponerse a la posición
del otro que con una convicción personal. El consultor puede favorecer
espacios para que cada participante piense primero sobre su perspectiva
personal, tal vez se pide que cada uno la escriba de forma individual, y una
vez que cada uno esté claro sobre su propia forma de pensar se pueden
compartir y contrastar las otras opiniones (12).

“EL CONSULTOR QUE RECONOCE EL
PODER DE LAS RELACIONES
FAMILIARES Y LAS LEYES BAJO LAS
CUALES OPERAN, CUENTA CON UNA
HERRAMIENTA INVALUABLE PARA SU
TRABAJO.”

Las relaciones familiares son las relaciones más importantes e intensas en
la vida de las personas, para bien o para mal. Los familiares tienen entre sí
una influencia particularmente fuerte. Por un lado, nadie es capaz de
sacarlo a uno de sus casillas como lo hace un familiar, por el otro, es difícil
obtener de otras relaciones el mismo amor, seguridad y satisfacción que el
que se recibe de la familia. El consultor que reconoce el poder de las
relaciones familiares y las leyes bajo las cuales operan, cuenta con una
herramienta invaluable para su trabajo. Este conocimiento le llevará a
manejar los conflictos que surgen en las reuniones familiares de una
manera más productiva.

REGISTRO AL 7° Foro Internacional de Empresas Familiares

This article, first published on May 15, 2018 in the Family Firm Institute online journal FFI Practitioner, is reprinted with permission. ©Family Firm Institute. 
Este artículo fue publicado por primera vez el 15 de mayo del 2018 en la revista en línea del Family Firm Institute “FFI Practitioner”. La reproducción del mismo cuenta con el permiso del ©Family Firm Institute. 

Sobre el colaborador
La Dra. Mariana Martínez obtuvo su doctorado en Psicología Clínica con
especialidad en Sistemas Familiares de la California School of Professional
Psychology en Alliant International Univeristy, San Diego, CA. Es Profesora
del Bowen Center for the Study of the Family en Washington, DC. Conduce
el programa televisivo Family Matters producido por el Bowen Center y la
Universidad del Distrito de Columbia. Tiene una práctica privada en
Bethesda, MD donde atiende a familias en contexto clínico y en torno a
temas de legado familiar. Trabaja predominantemente con familias
internacionales, muchas de ellas Latinas, que residen en el área de
Washington DC. Ella puede ser contactada en
mmartinez@thebowencenter.org.

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